Barcelona, años 50. Siete días antes de que el ruinoso Cine Alba cierre para siempre, su viejo acomodador Aurelio descubre que el proyector se enciende solo por las noches, proyectando el mañana. Cuando la máquina finalmente proyecta la propia demolición del Alba, Aurelio suplica a la luz que cambie el final... y descubre para qué servía realmente el viejo cine.
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