Barcelona amaneció un día con el mar cuarenta metros más alto. La ciudad no se vació: aprendió a vivir donde toca el cielo. Marina, la cartera del mar, bucea entre balcones sumergidos repartiendo cartas a los que se quedaron — hasta la mañana en que el último sobre dice «Para la cartera». Capítulo 1 de un Original de AIMovies.
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